El brillo azul de la mañana
rompe al alba mi desvelo.
La sinrazón que me aflige
torna en sosiego ante la claridad que ilumina la estancia.
Como un mar en calma
amanece ante mis ojos un día errante.
No quiero dormir. No quiero dormir.
Leo, escucho la voz que invade mi cuerpo por los auriculares, miro por la ventana
mi cuerpo atraviesa el cristal
sale al exterior flotando entre brumas
me abandono
recorriendo calles en penumbra
me abandono.
No quiero dormir. No quiero dormir.
Transitar senderos de oscuridad es mi destino
abrazada a las horas de penumbra
soy amiga de las agujas del reloj
no puedo entender porqué nadie quiere la noche.