Cuando falla la memoria se apagan todas las luces.
Una tela de araña habita en ella,
para deslizarse por la piel.
Nada nos une;
Hay una oruga en los labios
que no se va
ni sabe llamarlos.
Dos luciérnagas parpadean
cansadas.
Las manos se adentran en los espejos.
Mientras,
avanzamos sin cordura.