Quiero honrarte con mis manos, madre,
con ellas coger una gallina por el cuello
y si tengo que alimentar a mis crías
apretarle el cuello del animal,
aguantar sus aleteos,
sus alas abatiendo mi pecho
verlo cadáver, quemarle las plumas.
y andar rítmicamente
al paso de mis ancestros.
Quiero ser rentable, madre,
y que mis manos sepan cómo hacer del sol comida
arar la tierra, cortar el pasto,
mover al rebaño a la hora correcta.
De qué sirve la filosofía si no ordeña a una vaca,
si no sabe qué es el mundo más allá de la palabra.
De qué sirven tantos libros, tanto árbol marchito
si no enseñan lo que es el alba.
De qué sirve ver las montañas
si no sé subirlas,
de qué sirven mis plegarias.
si me avergüenzan estas manos
que solo saben pasar páginas
frente a las tuyas
que han sabido conducir la sangre hasta su cauce.
Quiero caminar golpeando el piso con fuerza
como si cada paso fuese una huella
que dejo a cargo de tu historia.
Quiero hacer de una escalera, un techo
de un puño en la cara, un amor devoto
de la distancia un puente.
Quiero empezar a escribir mi nombre
y dejar de comerme las uñas
Quiero ser útil
Quiero que dejen de sangrarme las rodillas
y volver a la inocencia de 1998
al agosto en el río, a las posibilidades
Quiero honrarte con mis manos, madre
y solo tengo palabras.