Pronuncias palabras delicadas:
mar, levante, arena, cuerpo, ola…
Mis dedos enloquecen,
y las transcriben literalmente
en el paisaje que me muestras.
Posteriormente, inventas algún verbo nuevo
y me invade la necesidad de descifrarlo.
La inspiración sale de tu boca.
A toda prisa, como en el bolero, “lo dejo todo”
y voy, sin que tengas que decirme, ven.